Publicidad:
Terra
La Coctelera

"La Santa Compaña"

Existe la creencia en las ánimas y que éstas se manifiestan y tienen su vida después de la muerte.

En la oscuridad aparece una procesión de almas en pena, va encabezada siempre por un vivo, el primero que han visto esa noche, si desea librarse de ellos y abandonar tan tétrico cortejo debe entregar los atributos a otro mortal, o bien colgarlos al cuello de un perro y encerrarse en un arca llena de maiz.
La Santa Compaña está formada por ánimas que van en dos hileras, envueltas en sudarios, con las manos frías y los pies descalzos.

Cada fantasma lleva una luz, pero es invisible, sólo un olor a cera y un ligero viento son las señales de que está pasando la legión de espectros.

Al frente va un espectro de mayor tamaño, la Estadea. Algunas veces llevan un ataúd en el que va un familiar del que presencia el paso. Este no tarda en morir.
Puede suceder que el que encuentra el paso a altas horas de la noche se vea obligado a seguir al cortejo portando una cruz y un caldero.
El acompañante puede transmitir su "empleo" si en una de las excursiones de los difuntos se encuentra con otra persona.

Le da la cruz y el caldero y él queda libre mientras que la persona a quien se los ha dado es la que pasa a acompañar a los espectros.

¿realmente que es una meiga?

La palabra meiga tiene dos acepciones:
Curandera.
Mujer que tiene relación con el Diablo.
La meiga curandera es una mujer que cura las enfermedades con hierbas y plantas (sabia), o con oraciones (bruxa). Para ser curandeira es necesario tener un poder de origen divino. La meiga debe aprender su oficio generalmente de la madre. Los males que generalmente tratan son la mayoría de origen psíquico.

La meiga voladora es descrita como una mujer de carne y hueso que está relacionada con el Diablo. Por las noches, sobre todo los viernes, vuela en su escoba hasta el lugar del aquelarre o asamblea de brujas.

Para protegerse de las brujas se emplea la cruz, la piedra de ara, las estampas, los rosarios, el agua bendita, los pantalones, la gorra del hombre, las hoces, los cuchillos, las navajas, los clavos, los cuernos de vaca, las herraduras de caballo, los dientes de cerdo y jabalí, el ajo, etc...

Meigas

Las meigas son mujeres adoradoras del diablo y que con sus ritos pueden hacer maleficios.

Esta superstición obliga a una serie de ritos muy especiales para ahuyentar posibles peligros: guardar una herradura en el hogar, tras la puerta de entrada, o llevar consigo un diente de ajo, una castaña pilonga o varios objetos que libren del mal de ojo u otros hechizos.
La creemcia en las Meigas es mito central de nuestro acervo supersticioso; ellas representan para el pueblo el mal y el pecado, lo dañoso y lo perjudicial; todo lo contrario a la bondad y al bien, hecho por el cual se diferencian de las hadas, que significan lo favorable y lo adverso (dada su doble condición de buenas hadas y malas hadas). El específico de la identidad de las Meigas es la vejez, acrecentada por la dureza, la crueldad y la venganza, aunque también a veces son buenas.

Por lo general las gentes sencillas las temen o las rechazan, pero también las buscan, cuando con ensalmos acuden a ellas para curar algún dolor o para descubrir el porvenir.

Tenían las Meigas una idea real, si bien fantástica, de las facultades superiores de que se creían dotadas; y cuando en un proceso se le preguntó a una de ellas si fuera por el aire montada en una escoba, contestó: ¡ Eso por supuesto, ya se sabe!